La indetenible Ruota Fortuna

...Reino, he reinado, carezco de reino, Reinaré...

14 sept. 2012

Ésta no es una carta abierta. Ésto es un homenaje abierto.







Y aquí estás, Oscar Hahn; en contraste como Santiago en septiembre, contrastado y contrastante como Chile mismo. En blanco y negro y a color, como septiembre en Santiago, cuando unos lloran lo que otros celebran; cuando unos niegan lo que otros no olvidan; cuando unos prefieren aferrarse a las vías del Metro en lugar de a la vida, porque dicen que cuando cambiamos de estación (¿será combinación Baquedano?, ¿será de invierno a primavera?) hay más suicidios, hay más tristeza.
Acontecido estás, Oscar Hahn; pues te ganaste el Premio Nacional de Literatura este año. Deuda pendiente, deuda pagada por la mano del olvido. Aunque tú, Oscar Hahn, no necesitas de esos "adornos". El poeta es poeta porque llega al alma hasta retorcértela; el poeta es poeta porque te llega a la consciencia hasta despertártela para que nunca jamás (así como Auschwitz) vuelva a caer dormida. Y por éso tú, Oscar Hahn, eres poeta y ya. Con premio, sin premio, apremiado y apremiante, eres poeta, y ya.

P.S.: Espero poder entregarle ésto personalmente a Oscar Hahn, no sea cosa que después tenga que entregárselo telepáticamente como lo hago con Enrique Lihn. Éstos poetas rebeldes que se mueren y te dejan así nada más.

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